¿Por qué da miedo la lluvia?
Siempre me gustó salir a la calle y encontrarme pisando algún charco que otro, a la vez que escuchaba el sonido de las gotas caer en el suelo.

Parece que cuando llueve, los pensamientos se despejan, te encuentras en un estado mucho más receptivo al cambio.
Es por ello, que me he dado cuenta de que ya no necesito tener lo mismo que antes tenía. Esas necesidades me las he creado yo mismo, con el paso del tiempo. Pero, ¿qué hubiera pasado si, en vez de crearme esos amigos, me hubiera dedicado a investigar la cura del cáncer? Por poner un ejemplo.
El caso es que necesito un cambio YA! No me vale pasarme el resto de mi vida viendo a la misma gente, trabajando en lo mismo y pensando en los mismos problemas que siempre.
Para ello, estoy esperando a que algo me suceda, algo que me diga, “niño, este es el camino que tienes que tomar, y yo te voy a acompañar en él”. Entonces no tendré ninguna duda, no pensaré en el pasado, y seré la persona que yo quiera ser.
Ahí queda eso!